Vivántia

Vivántia es la región principal donde suceden las historias de Uroboros. Antaño, este próspero territorio era una vasta península conectada de forma directa a la región de Lagawla. Sin embargo, la súbita aparición de La Foscor, la plaga implacable que consumió el mundo conocido y comenzó a reanimar a las víctimas como hordas de nomorti, marcó un punto de inflexión en la historia de la región. A medida que las tierras del exterior sucumbían una tras otra bajo la marea de la muerte, Vivántia se convirtió en el último refugio de los seres vivos frente a un mundo completamente condenado.
Ante la inminencia de la extinción, los humas que habitaban la región decidieron unificar sus reinos bajo el Imperio de Vivántia. Con una férrea voluntad de supervivencia, el Imperio tejió alianzas históricas con el resto de las facciones de otras razas para plantar cara a la extinción. Gracias a las escarpadas defensas naturales de la cordillera de Serramorta, las fuerzas unificadas lograron repeler y contener los incesantes embates de las hordas no-muertas en un prolongado conflicto recordado como la Cruzada de los Cien Años.
La salvación definitiva de Vivántia exigió un milagro de magnitudes colosales. Durante el clímax de la contienda, el emperador Íramo llevó a cabo un ritual divino inimaginable: utilizando las Nueve Piedras de Poder, arrancó las islas de las Trillas de la corteza terrestre y las obligó a orbitar alrededor de la peninsula, con el consiguiente choque contra el puente de tierra que los unía al resto del mundo. El colosal impacto abrió una gran brecha en el océano, separando Vivántia de Lagawla de forma definitiva y transformando la antigua península en una isla protegida por el mar. A pesar del milagro de la supervivencia, las grietas sociales internas no tardaron en desgarrar la paz de los vivos.
El orden imperial y la estricta disciplina impuestos durante la guerra no se trasladaban bien en tiempos de paz. Tras la guerra, acabaron asfixiando al pueblo, detonando una devastadora guerra civil conocida como La Rebelión de la Llama dirigida. Esta revolución enfrentó directamente a dos voluntades divinas: el emperador Íramo, símbolo del orden inquebrantable, y el rebelde Kor, portador del fuego de la libertad y la esperanza. El conflicto concluyó en la legendaria Batalla del Despertar, un cataclismo donde ambos líderes chocaron en el cénit de su poder y acabaron desapareciendo en una cegadora luz blanca sin dejar rastro, dejando tras de sí un imperio dividido y un trono vacío.
Décadas después del estallido de la rebelión, la Vivántia de la actualidad sobrevive bajo el manto de una paz sumamente tensa. El Imperio se reorganizó con la firma del pacto de las coronas, que otorgaba mayor libertad a los diferentes reinos del imperio. Pero todas las facciones se encuentran envueltas en un laberinto de intrigas políticas internas, líderes con ambiciones desmedidas y ocasionales guerrillas fronterizas. Se respira la oportunidad de reclamar el destino de la región, ya sea mediante la sutileza de la diplomacia o la brutalidad de la fuerza, sabiendo que solo hace falta una pequeña chispa para que estalle el polvorín. Mientras tanto, al otro lado de las fortificaciones de Serramorta, la muerte sigue esperando pacientemente a que los vivos vuelvan a bajar la guardia.