Deidades

Kor

Representando la luz de la esperanza y siendo el dios de la justicia y el castigo, Kor pasó de ser un joven humilde, cuya familia fue asesinada por la tiranía del emperador Íramo, a convertirse en el símbolo y líder de la Rebelión de la Llama. Al comprender que el orden absoluto se había transformado en opresión, alzó a los pueblos de Vivántia en nombre de la libertad. Este conflicto culminó en la apocalíptica Batalla del Despertar, donde sacrificó su propia humanidad para ascender a la divinidad. En la actualidad, su fe arraiga con fiereza entre el pueblo llano y aquellos que sufren abusos. Su doctrina, lejos de exigir sumisión pasiva, demanda que sus devotos asuman pactos sagrados para combatir activamente injusticias concretas en el mundo, fundamentándose siempre en su Regla Absoluta: todos los seres son libres de escoger su propio destino.

Ver

Conocida como la Creadora y diosa de lo salvaje, Ver fue una entidad primigenia que caminó por Vivántia cuando el continente era apenas un erial estéril. Al comprender que su afinidad mágica era una responsabilidad, comenzó a moldear la flora y fauna del mundo, dando vida desde frágiles brotes hasta bestias formidables y seres inteligentes. Para evitar que la vida se desbordara y colapsara, tejió un ciclo perfecto de equilibrio donde la muerte nutre nueva vida y los ecosistemas se sostienen mutuamente. Hoy en día, sus devotos y chamanes actúan como árbitros de este ciclo vital, favoreciendo el crecimiento donde hay escasez y actuando como cazadores donde la vida se desborda, priorizando siempre la salud del ecosistema por encima de la compasión individual. Su obra perdura sostenida por su Regla Absoluta: todo ser con alma alberga el impulso ineludible de reproducirse y poblar el mundo.

Fort

Conocido como el Escultor de mundos y el dios de la persistencia y el arte, Fort nació al principio de los tiempos, en una caravana que cruzaba un mundo estéril y agonizante. Siendo el último en nacer, fue heredando pequeños objetos de los miembros de la tribu que fallecían, transformando estos recuerdos en siete herramientas imbuidas del afecto y la magia de su gente. Acompañado por una peculiar mula parlanchina, dedicó toda su vida a esculpir y moldear un mundo nuevo, desde la planicie más lisa hasta la montaña más escarpada. Tras finalizar su colosal obra, alcanzó la divinidad. Su fe se cimenta en el estoicismo y la paciencia, enseñando a sus devotos a experimentar el mundo con sinceridad para luego darle forma a través de la creación, ya sea forjando armas o componiendo arte. Su legado se sostiene bajo su Regla Absoluta: toda la existencia y momento debe ocurrir única y exclusivamente dentro de su obra, consolidando el mundo de Uroboros con una única línea temporal y realidad posible, sin multiversos ni planos alternos.

Per'sa

Conocida como Ojos de Zafiro y la diosa del deseo, los secretos y las voluntades, Per'sa es una deidad manipuladora y seductora que susurra directamente a la mente de aquellos con ambición. Rechaza rotundamente la mediocridad y la vida monótona, incitando a sus seguidores a romper las cadenas de la moralidad y la rutina para adueñarse de lo que realmente anhelan. Su culto no se predica en templos, sino que exige un secretismo absoluto; cualquier revelación pública de su devoción es castigada con la erradicación total de la existencia mediante la temida Maldición de Per'sa. Para ganar su favor, los iniciados deben cometer un terrible ritual y consagrarse a un macabro juego de poder donde están obligados a dar caza a otros fieles de la propia diosa. Su oscura influencia se sostiene firmemente sobre su Regla Absoluta: toda criatura con alma alberga deseos y pasiones.

Íramo

Conocido como el Emperador absoluto y el Protector Eterno, Íramo fue un prodigio de la magia , con la capacidad de la premonición. Gracias a ella, logró unificar a las distintas facciones y razas de Vivántia para frenar el arrollador avance de La Foscor. Junto a su esposa, la emperatríz Lirio de Talaia, fundó el Imperio de Vivántia y lideró la Cruzada de los Cien Años. La muerte de Lirio en combate transformó su dolor en una determinación inquebrantable, haciéndolo ascender a la divinidad. Aunque salvó al mundo separando el continente mediante un milagro colosal, su reinado posterior se tornó rígido y opresivo en su obsesión por evitar el regreso del caos, lo que detonó la gran guerra civil conocida como la Rebelión de la Llama. Tras desaparecer en la apocalíptica Batalla del Despertar al enfrentarse a Kor, sus fieles y la nobleza aguardan su regreso para restaurar la disciplina. Su férrea doctrina exige orden, unidad y lealtad, sosteniéndose siempre bajo su Regla Absoluta: todo tiene un destino.